IMPORTANCIA DE LA LUCHA IDEOLÓGICA DE CLASES
Y PAPEL DE LA EDUCACIÓN
(enviado a la Agrupación de Enseñanza, 12 de septiembre de 2011)

Salustiano Martín

El punto fundamental que hay que considerar es que la realidad (tanto la material –económica o social- como la ideológica o la político-jurídica) se produce, siempre, como un efecto de la lucha de clases. No tener esto en cuenta o no tener en mente que la realidad la construyen los colectivos sociales en lucha (y cada uno de sus miembros, responsables y solidarios de su acción o de su inacción) nos está llevando a una derrota permanente: la realidad en construcción nos arrolla y nos sobrepasa, y nos sentimos impotentes para detener su marcha. El punto, como digo, está en comprender cabalmente, y actuar en consecuencia, que somos nosotros quienes pensando y actuando (o no pensando y no actuando) producimos la realidad (o dejamos que una realidad se nos imponga desde fuera de nosotros -y aun dentro de nosotros- por nuestra falta de reflexión o por nuestra inacción). Si nosotros no actuamos con energía reflexiva, empeño político y voluntad responsable para vencer en los diferentes frentes de la lucha de clases, estaremos derrotados de antemano. Adelantarse a la acción de la burguesía; oponerse a sus designios no sólo con la crítica analítica o la acción negativa, sino también, y sobre todo, con la acción propositiva es una necesidad perentoria de la lucha de clases si no queremos instalarnos en la derrota permanente y el constante lamento estéril. Pensar en lo que hay y en lo que queremos que haya, es decir, en lo que debemos (porque queremos) construir. Pensar y actuar; pensar y difundir nuestro pensamiento. Esto es lo que nuestra obligación como clase nos reclama. El centro de nuestra estrategia política en el terreno de la lucha de clases debiera ser el combate constante por la hegemonía de la clase trabajadora, y ese combate pasa, necesaria y empeñadamente, por la lucha ideológica. Y, si no pensamos y difundimos nuestro pensamiento en todos los terrenos de la lucha de clases, no se producirá lucha ninguna; seremos como esos boxeadores sonados a los que su contrario antagónico en la pelea (la burguesía, por supuesto) golpea una y otra vez sin posible respuesta.

Hemos de tener en cuenta, en ese sentido, que el terreno de la educación es el terreno original en que se juega la victoria o la derrota en la lucha de clases. Porque es en el terreno de la instrucción y la educación (es decir, del sistema educativo, de la enseñanza) donde se produce la socialización de la clase trabajadora y, por tanto, la ideología que los acabará impregnando en profundidad; donde los hijos de nuestra clase van a poder acceder (o no) al conocimiento que les podrá permitir (o no) reflexionar libremente sobre lo que la burguesía y su sistema (el capitalismo) les está haciendo y cómo se lo está haciendo. La primera batalla de la lucha de clases se produce en el sistema educativo, en todas y cada una de sus dimensiones estructurales, en todas y cada una de sus prácticas hegemónicas (en los fines que se contemplan para la educación y los logros que se buscan, en la selección de los conocimientos que deben aprenderse –el currículo-, en la pedagogía que se pone en acción en las aulas y las presuposiciones ideológicas que le subyacen), porque, como dice Gramsci, la relación de hegemonía es una relación educativa y es en ese terreno, por tanto, donde, de manera casi clandestina, comienza a fraguarse la derrota de la clase trabajadora en su necesaria lucha por la hegemonía. Por eso, tenemos que pensar, con urgencia, en cómo se ha podido producir la destrucción de las posibilidades de conocimiento de nuestra clase en el seno del sistema educativo en los últimos veinte años; de qué forma insidiosa la burguesía (la clase dominante y dirigente) ha conseguido que la propia clase aceptara esa destrucción; cuáles han sido los elementos fundamentales dentro del sistema educativo que han hecho posible que, una vez conseguida la universalización de la enseñanza, hayan podido conseguir nuestros enemigos de clase continuar asestándonos la ignorancia de siempre, la apatía de siempre, la irresponsabilidad de siempre; en fin, cómo han podido arrasar, de modo tan absoluto, el vigor intelectual de nuestra clase.

Importancia de la lucha ideológica de clases y papel de la educación

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