[PROFESIÓN, ESCUELA Y CONCIENCIA REVOLUCIONARIA]

      [Contra la existencia de una “educación subalterna” para los trabajadores]

 

ANTONIO GRAMSCI

 

L’Ordine Nuovo, II, 91, 10 abril 1922

[Nota de Giovanni Urbani:

En el Congreso de la Federación juvenil comunista de abril de 1922, Gramsci pronunció un discurso del que L’Ordine Nuovo diario dio un informe sumario, bastante esquemático, poco feliz estilísticamente, quizás no del todo fiel especialmente en la parte aquí citada, en que se llama la atención de los jóvenes sobre el problema de la escuela. El planteamiento se resiente de la implacable polémica antisocialista que en aquellos años dominaba también en los escritos de Gramsci. Así, se endurece, pero también se profundiza, la crítica a la posición “reformista” y “corporativa que el movimiento obrero tenía tradicionalmente sobre la “cuestión escolar”, y que, en sustancia, significaba la aceptación de una “educación subalterna” para las capas populares y, por tanto, la aceptación de la permanencia de las “dos culturas”.

Nueva, en cambio, es la alusión a la alianza socialista-popular sobre los problemas escolares, conectada a la perspectiva de una participación del partido socialista en el “gobierno de coalición democrática” auspiciado por Turati y que a nuchos les parecía inminente en los meses siguientes a la crisis del gobierno de Bonomi (enero de 1922). En realidad, durante aquellos años los socialistas permanecieron firmes en su vieja posición, que se limitaba a reivindicar la extensión de la escuela elemental-popular para los trabajadores, mientras, los católicos –con el Partido Popular- iniciaban aquella batalla por la “libertad de la escuela” que había de convertirlos en protagonistas en el combate con los laicos radicales, los nacionalistas y los neoidealistas, resultando al fin vencedores en la lucha por la sucesión a la efectiva dirección de la escuela italiana.

Por tanto, más que un giro programático, el planteamiento de los socialistas señala un agravamiento de su “negligencia” respecto de la cuestión escolar; negligencia que adquiere mayor relieve frente a la muy consciente y cualificada “presencia” de las otras fuerzas políticas. De significado polémico contingente parece, por tanto, la hipótesis gramsciana de una alianza socialista-popular, que, de hecho, no tendrá desarrollo posterior. Mientras, sigue siendo plenamente válido el juicio sobre la incapacidad de los socialistas de comprender la apuesta que se jugaba en la cuestión escolar; juicio que, a menudo retomado por Gramsci, está ya históricamente consolidado.]

Intervención en el Congreso de la Federación Juvenil [Fragmento]

[…] Hay en los reformistas italianos la tendencia a dar al movimiento sindical un carácter exclusivamente corporativista. La dificultad mayor que los comunistas deben superar, en el trabajo de conquistar los sindicatos, es la carencia de un verdadero espíritu sindical entre las masas. Y esto tiene que ver con el hecho de que en Italia falta una organización de los aprendices, que dé al obrero, desde su primera juventud, conciencia sindical y de clase.

Sólo ahora los reformistas se ocupan de las escuelas profesionales.

Los jóvenes obreros, una vez entran en el pequeño taller, estudian su profesión, pero al pasar a la gran industria, lo que han aprendido no les sirve ya: de obreros cualificados se transforman en peones. El industrial prefiere el obrero sin inteligencia al obrero cualificado; prefiere al hombre-instrumento, que no turbe con su espíritu de iniciativa el mecanismo complejo de la producción.

Es, por tanto, una lucha contra la inteligencia del obrero; es la maquinización del trabajador.

Si nosotros no obtuviéramos de los jóvenes obreros una mayor comprensión de la dignidad de su trabajo y, por ello, una mayor conciencia sindical, se disiparía en ellos toda tendencia revolucionaria.

La lucha que lleva a cabo la Confederación General del Trabajo para expulsar de los sindicatos a los parados es una prueba del espíritu de aristocracia corporativista que empapa a los estratos de los obreros cualificados que consiguen conservarse como tales.

Si no se combaten estas tendencias, que se resumen en una lucha entre jóvenes peones y viejos obreros cualificados, existe el peligro de que veamos decaer cada vez más el movimiento sindical en Italia.

En la futura alianza entre populares y socialistas, hay un acuerdo recíproco sobre el problema de la escuela: los socialistas ceden a los populares las escuelas medias superiores; los populares conceden a los socialistas las escuelas profesionales.

Los populares se encuentran en condiciones de imponer un monopolio sobre las escuelas, puesto que disponen de un numerosísimo personal que ya recibe una paga del Estado. En el pasado, los socialistas planteaban precisamente así el problema de la escuela en su confrontación con los católicos; hoy, los socialistas han llegado a tal grado de cobardía, que permiten que los populares logren que se crea en una política suya de “principios” en el campo de la enseñanza.

Los socialistas aceptan el concepto de que la escuela profesional es la escuela de los obreros. En ello está el reconocimiento de que las clases deben ser siempre dos, por herencia. Todos los escritores socialistas han combatido siempre esta tesis. Es claramente contrarrevolucionaria.

Nosotros podemos aprovechar esta situación para hacerles comprender a los jóvenes que juzgamos posible la solución del problema social por lo que se refiere a ellos. También la pedagogía científica sostiene nuestra tesis. Ningún pedagogo puede ser un ministro burgués de Instrucción pública.

Lo mismo que en el taller el obrero sufre continuamente exámenes que lo llevan hacia adelante, o lo rechazan hacia atrás si pierde sus capacidades, así los comunistas tienden a aplicar este concepto a todas las formas de actividad, tanto manual como intelectual.

La difusión de estas ideas viene a demostrar que los socialistas de nuestro país no han comprendido nada del problema de la escuela. […]

[Recogido en: Socialismo e Fascismo. L’Ordine Nuovo 1921-1922, Turín, Giulio Einaudi, 1966, 523-524; y La formazione dell’uomo. Scritti di pedagogia, ed. de Giovanni Urbani, Turín, Editori Riuniti, 1967, 128-130] [Traducción de Salustiano Martín]

Antonio Gramsci, Profesión, escuela y conciencia revolucionaria

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