El nombre de la cosa. Alrededor de los deberes escolares

El nombre de la cosa. Alrededor de los deberes escolares

 María José Navarro

            Vengo observando un creciente interés por el tema de los deberes escolares, y, conforme a lo que ahora parece una forma casi obligatoria, la cuestión se polariza en dos posiciones contrapuestas: o se es partidario (y, por tanto, de derechas o no progresista) o no se es partidario (y, claro, naturalmente progresista o de izquierdas). Y, la verdad, no puedo aceptarlo, al menos en mi concepción de lo que debería ser, creo, la cuestión central, que no es la posición del opinante, sino el interés que éste muestre por el beneficio del estudiante. Pero no un interés que se desprenda del nombre, más o menos popular o conocido de la persona que habla, sino de una consideración razonada de por qué una u otra postura favorece a los que se supone que son el objeto de la opinión: los niños y los jóvenes.

Me referiré, por no extenderme, a dos opiniones que he escuchado o leído hace poco. Una de ellas se refiere a los deberes escolares como un problema de desigualdad, es decir, que el que unos niños hagan deberes y otros no los puedan hacer porque en sus casas no es posible, genera desigualdad y, por tanto, no se debería poner trabajo para casa.

Bien, es posible que alguien esté fuertemente comprometido con niños y jóvenes de una clase social desatendida por la Administración, cuando no declaradamente perjudicada, y al ver que estos chicos no cuentan en sus casas con las condiciones de trabajo necesarias, uno piense que es mejor igualar. Sin embargo, yo iría más allá. Es cierto que estos chicos no tienen condiciones para trabajar en sus casas, pero eso no anula la intrínseca necesidad que tienen de progresar en los estudios, y eso hay que pedírselo a las instituciones. Exigirles que tomen medidas para que se tengan horas en colegios e institutos para estudiar y medios para ello: biblioteca o aulas, libros y ordenadores de consulta y otros materiales, personas para que los ayuden (no para que les hagan los ejercicios), y todo ello pagado por la Administración. De hecho, en algunos lugares se ha pedido y se ha dado, aunque ahora, con los recortes, pueda haberse rebajado: pero se vivirá como una carencia a subsanar, y no como algo que no se debe tener.

Y creo que éste ha de ser el empeño fuerte, y progresista, porque, precisamente, esos niños y jóvenes necesitan más que los otros más afortunados de ese empuje imprescindible para salir de su situación. Lo esencial es tratar de igualar hacia arriba, si es que deseamos una educación mejor y una sociedad más justa.

Otra opinión que he escuchado es la de que los niños están “cargados de deberes”, y lo esencial para ellos es jugar y divertirse más. Bien. Es posible que, en ese aspecto, haya más bien una diferente comprensión del nombre de la cosa. Porque sería interesante saber a qué nos referimos todos cuando hablamos de deberes y de carga.

Por mi parte, diré que me da igual llamar “deberes” que “estudio” a lo que hace una criatura que acaba sus horas escolares y se lleva a casa en sus cuadernos lo que ha escuchado en el centro. Lo interesante es que se trata de ideas y saberes que la persona debe asimilar y fijar en su mente, con su inteligencia, su memoria y su voluntad. Es lo que podríamos llamar un “deber de estudio”, que es la tarea que los jóvenes tienen asignada como su personal contribución al desarrollo de la sociedad. Puede que suene solemne, pero es muy sencillo, sobre todo porque yo, tal vez contra toda esperanza, creo en el futuro y en los que lo van a tener que desarrollar cuando yo ya no esté. Y eso requiere trabajo de todos, nuestro, como mayores, y suyo, de los jóvenes.

Ahora (y tal vez aquí puede estar el punto donde podamos entendernos todos), los “deberes” que se refieren a un montón de ejercicios de relleno de huecos o de copiar dibujos que ya están mejor plasmados en el libro, verdaderamente son una carga poco productiva, es verdad. Tanto en Primaria como en Secundaria los niños deben aprender a fijar sus ideas con   trabajos no rutinarios y, sobre todo, con trabajos que necesiten antes de un repaso de lo escuchado en clase. Porque yo sé, y muchos de ustedes también, seguro, que muchos niños rellenan sus ejercicios SIN haber repasado lo dicho en clase, sólo esperando “acertar” con la solución. Efectivamente, estos deberes son una carga pesadísima e ineficiente.

Y aquí sí que hay que trabajar. Los profesores debemos asegurarnos de que los estudiantes se llevan tareas a casa útiles para asegurar lo aprendido, y comprobar al día siguiente si lo hacen, es decir, si tienen claros los conceptos y las ideas. Y eso se puede hacer de manera progresiva, de menos si son pequeños a más cuando son mayorcitos, pues lo importante es que aprendan el hábito de pensar por ellos mismos y de asegurar, o memorizar, los conceptos que aprenden. Y también deben trabajar los padres, claro. Pero no haciéndoles los deberes, que parece una práctica casi obligatoria, sino más bien ayudando a los niños a concentrarse y a exigirse un poco más cada vez, y asegurarse de que ellos saben que cuentan con todo su apoyo y compañía, con toda su simpatía y cariño, que puede incluir escucharles la lección o simplemente animarlos a que se anoten aquello que no han entendido y que deben preguntar en clase al día siguiente. Y aquí estaría el trabajo de compensación en los centros para esos niños que no tienen en sus casas la posibilidad de trabajar.

A mí me parece que, en este punto, podemos encontrarnos todos. Los deberes inútiles son eso, inútiles, pero el estudio no es un “deber”, es un derecho que toda persona tiene para llegar a serlo plenamente, y el único camino es el del trabajo personal sobre uno mismo. Y ese derecho es el que, en todo caso, los mayores hemos de procurarles.

No me parece que sea muy difícil estar de acuerdo en esto, más allá del nombre que le demos a la cosa. Cargados de honradez y de deseo de hacer las cosas en beneficio de los que necesitan de ello, es fácil ponerse de acuerdo. Sólo haría falta mirar de otra manera los clichés y ponernos alguna vez en la mente del otro.

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La transición, el consenso del 78 y la presunta izquierda educativa. Razones para una derrota

(21 noviembre 2004)

Salustiano Martín

     “En la España de la transición no hubo, en ningún momento, una acción política estratégica construida, desde la base, por las fuerzas populares. Los partidos parlamentarios funcionaron desde sus cúpulas y por medio de pactos con las otras cúpulas; nunca se identificó el camino para progresar hacia la hegemonía de las clases subalternas. La clase trabajadora fue utilizada sólo para acciones tácticas (en huelgas o manifestaciones de protesta o de apoyo), jamás se puso (ni nadie creyó que debiera ponerse) en dirección hacia su crecimiento cultural y moral. Nadie entre los dirigentes pareció ser consciente de lo que se jugaba en el envite; nadie vio que el camino hacia la hegemonía, sencillamente, se ignoraba por completo.

Por su parte, la izquierda educativa jugaba a poner a los niños (sus juegos y su “creatividad” -su libre albedrío-, no su necesidad de conocimientos) en el centro de la relación educativa, y a “democratizar” la enseñanza haciendo aparecer a los padres como los patronos o los capataces de los trabajadores de la enseñanza (y a los inspectores como los comisarios políticos prontos a trasladar los deseos de los “clientes” contra los derechos y las responsabilidades fundamentales de los trabajadores de la enseñanza); la libertad crítica que se había logrado frente al Estado se vino abajo cuando se introdujo la vigilancia del pensamiento y de la disidencia en los propios centros: los padres espiaban para el poder; los inspectores recibían sus denuncias a través de directores que ya no se sentían trabajadores de la enseñanza, de modo que, de hecho, funcionaban también como “comisarios políticos”. Fue el momento de la LOGSE: el momento de la destrucción educativa de la clase trabajadora.

¿Por qué? ¿Qué se pretendía con eso? La educación era el camino hacia la hegemonía de la clase trabajadora. La izquierda educativa desconoció eso, porque desconoció, incluso, en qué debía consistir la hegemonía de la clase, porque no se planteaba siquiera el logro de esa hegemonía. En lugar de desarrollar un sistema educativo que fortaleciera los conocimientos y las energías morales de las clases subalternas, procedieron al desmantelamiento de lo que en el sistema educativo pudiera ser concebido para eso, y destruyeron la posibilidad de que las clases subalternas consiguieran la hegemonía a través de la educación: sin conocimientos ni capacidad crítica (sumidos en la ignorancia), fueron pasto fácil de la ideología burguesa del individualismo posesivo y de la compulsión consumista; sin carácter ni autodisciplina, se entregaron en brazos de la ideología y la ética dominantes.

Así, si no se consiguió la hegemonía de la clase obrera, a cambio, sí se consiguió profundizar (hasta lograr la más degradante sumisión a ella) la de la burguesía. En el mejor momento para el avance de las fuerzas de izquierda, éstas (PSOE, PCE, IU, sindicatos), en la práctica y en la teoría, se suicidaron (¿sin pedir nada a cambio?). La presunta izquierda educativa teorizó el método y persiguió a los disidentes que se negaron a secundar tal desaguisado. Finalmente, la mayoría absoluta, que habían obtenido en unas elecciones históricas (1982), fue dilapidada entre chulerías y corrupciones; las clases que la habían apoyado le volvieron la espalda (en un increíble proceso desmoralizador de aculturación conservadora, consumista e insolidaria), y la derecha más reaccionaria y fundamentalista fue elegida por los votos del pueblo (1996). ¿Aprenderemos algo de la lección?”

Estas reflexiones las escribí el 21 de noviembre del 2004; las rescato ahora por si pueden servirnos para algo. Lo primero que hay que hacer, para entender por qué estamos como estamos, es reflexionar sobre lo que nos ha traído hasta aquí: qué hicimos, qué estrategia regía nuestra actuación, cuál fue nuestro pensamiento entonces, y, sobre todo, qué fue lo que no hicimos y debimos hacer, y cuáles fueron las razones políticas, organizativas, intelectuales y morales que nos llevaron a esa negligencia (auto)destructiva. Ahora es la hora de que comencemos una reflexión que haga posible que nos liberemos del lastre del pasado y nuestro avance hacia una teoría educativa al servicio de los intereses hegemónicos de la clase trabajadora. Y si no es ahora, ¿cuándo?

La transición, el consenso del 78 y la presunta izquierda educativa. Razones para una derrota

Acerca de la necesidad del conocimiento profundo por parte de los trabajadores para el logro de su hegemonía

Salustiano Martín

(19 febrero 2005)

     Sólo cuando se piensa la necesidad del conocimiento por parte de los trabajadores, no desde el punto de vista del trabajo que realizan en el proceso de producción, sino desde el de las necesidades de la lucha política e ideológica (cultural, en sentido amplio), es decir, sólo cuando se piensa esa necesidad del conocimiento desde el punto de vista de las necesidades mismas de la lucha de los trabajadores por la consecución de su hegemonía en la sociedad y en el Estado, y para el gobierno por ellos mismos de esa sociedad y ese Estado, sólo entonces, se entiende perfectamente cuál es el interés de los trabajadores en el aprendizaje de todos los conocimientos, ni uno menos de los que tienen que conseguir sus dominadores y explotadores de la burguesía.

Durante una buena parte de la historia de las clases trabajadoras, sus propios teóricos han percibido esa necesidad de conocimientos como la necesidad que tiene la burguesía de los conocimientos de los trabajadores para realizar sus tareas en el proceso de la producción; así, han creído ver en la extensión de la educación la respuesta de la burguesía a esa necesidad. Pocas veces se ha pensado esa necesidad de conocimiento desde las expectativas de los propios trabajadores, y, sin embargo, es harto fundamental que así se haga: en su propio interés estratégico. Es decir, no porque cuanto más se valorice su trabajo (por medio de los conocimientos disponibles para su ejecución) más elevados serán los salarios que podrán exigir, sino porque no hay forma de dirigir la lucha por su emancipación si no controla los conocimientos que hacen posible su esclavitud, porque no hay forma de construir una sociedad nueva sin los conocimientos de la naturaleza y de la sociedad que la harían posible. Contra esa debilidad cultural (que es una debilidad que traspasa todos los niveles del conocimiento y la práctica social) se han estrellado todos los esfuerzos de los movimientos sociales y políticos de la clase trabajadora y de las revoluciones que, en su nombre pero a menudo no con sus solas fuerzas, se han llevado a cabo.

Sólo la identificación de las necesidades de conocimiento desde los intereses estratégicos de la clase trabajadora ha hecho posible visualizar la tarea que ésta tiene que acometer en el terreno de su educación. Gramsci fue el que más claramente supo identificar esas necesidades y esos intereses, y, aunque la izquierda ha olvidado sus palabras –si es que alguna vez las ha conocido de verdad-, es estrictamente obligado desarrollar la teoría y la práctica de las luchas de los trabajadores por su emancipación a partir de sus reflexiones. Dada la finalidad que la clase trabajadora debe atreverse a descubrir en su estudio y en el sistema educativo entero, así deberá ser teorizado todo el entramado del sistema educativo y de las instituciones educativas complementarias, y también el punto de vista riguroso desde el que los trabajadores, y sus hijas e hijos, deben afrontar el estudio y el aprovechamiento de ese sistema y de esas instituciones.

Toda la evolución de la lucha contra la hegemonía de la clase dominante habla del fracaso de los trabajadores en la defensa de sus intereses estratégicos: la derrota actual es amplia y profunda, y se debe a la ignorancia de lo que habría que haber hecho en el terreno de la educación y de la lucha ideológica (que es el terreno de la lucha cultural en su totalidad). Seguramente, la teoría y la práctica educativa de la izquierda, en este espacio de la lucha contrahegemónica, debe cambiar de orientación radicalmente. El misticismo de los valores, y toda la demás parafernalia piadosa que se gasta cierta pseudoizquierda claudicante, debe ser sustituida por la búsqueda esforzada, rigurosa y autodisciplinada del máximo conocimiento. Sin esa lucha por el conocimiento, la lucha por conseguir la hegemonía se producirá en el vacío de las buenas intenciones. No hay lucha ideológica rigurosa posible sin la capacidad de la clase trabajadora para lograr la reforma moral e intelectual de las clases subalternas, y no habrá nunca esa capacidad si los trabajadores no desarrollamos una reforma moral e intelectual de nuestra propia clase. Sólo el conocimiento puede conseguir eso; no la ignorancia en la que ahora está sumida en su gran mayoría.

Acerca de la necesidad del conocimiento profundo por parte de los trabajadores para el logro de su hegemonía

Los números de 2014

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.

Aquí hay un extracto:

La sala de conciertos de la Ópera de Sydney contiene 2.700 personas. Este blog ha sido visto cerca de 18.000 veces en 2014. Si fuera un concierto en el Sydney Opera House, se se necesitarían alrededor de 7 presentaciones con entradas agotadas para que todos lo vean.

Haz click para ver el reporte completo.

Por la presente estáis convocad@s a la reunión de la Agrupación de Enseñanza del PCM que tendrá lugar el próximo miércoles día 16 de octubre a las 19:00 h.
en la sede del PCM – C/ Batalla de Belchite, 18 – 

con el siguiente orden del día:
 
1. Preparación del Congreso Federal del PCE. Enmiendas y propuestas. Elección de Delegados.
2. Propuesta de trabajo para elaborar una tesis educativa del PCM.
3. Respuestas desde el PCM a la LOMCE y a las políticas educativas del PP y apoyo a las movilizaciones en Enseñanza.
4. Varios.
En los próximos días os mandaremos un borrador de propuesta de nuestra Agrupación al Congreso del PCE.
Espero que ese día podamos venir cuantos más mejor. Si alguien no pudiese asistir os rogaría que lo comunicaseis. Por otra parte, si tenéis conocimiento de algún camarada que no esté convocado (por eso va la lista de correo en abierto) y pueda estar interesado en asistir os pediría que invitaseis a esta reunión y que nos facilitaseis su dirección para incluirlo en la lista de correo.
Os recuerdo que para entrar en el blog de la Agrupación y poder leer sus entradas, tenéis que teclear en la barra de direcciones del navegador la siguiente dirección: https://colectivogramsci.wordpress.com/
Un saludo.
Rafa Páez

Convocatoria Agrupación Enseñanza‏

Escrito por pcmadrid 

Desde el PCM queremos mostrar, una vez más, nuestro apoyo total e incondicional a las movilizaciones que el conjunto de la Comunidad Educativa va a llevar a cabo en nuestro país el próximo día 9 de mayo. Esta jornada de movilización es un hito en España, puesto que es la primera vez que se ponen en Huelga todos los colectivos vinculados con la Enseñanza en el conjunto del Estado: padres y madres, alumnado y profesorado. Es la primera vez que toda la Comunidad Educativa sale a la calle para decirle “¡Basta ya!” a un Ministro de Educación y a un Gobierno.

Y es que los motivos están más que justificados. Llevamos varios años viendo cómo se recortan derechos adquiridos por la clase trabajadora a base de lucha, esfuerzo y sacrificio. Esta política de recortes ha supuesto en nuestro país, y muy especialmente en nuestra Comunidad, un deterioro progresivo de la Escuela Pública a favor de la privada, ya sea concertada o no, primando además a la enseñanza de carácter religioso. No podemos olvidar cómo la Comunidad de Madrid, con su consejera ultraliberal y ultracatólica, ha concertado escuelas que segregan por sexo a los alumnos, lo cual choca con los principios de igualdad de la Constitución del 78 y de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Vemos cómo la supresión de las becas de comedor está haciendo que miles de niños en nuestra Comunidad empiecen a notar las consecuencias de la crisis y de los recortes sufriendo procesos de malnutrición más propios de un país tercermundista que del nuestro. El recorte de las becas de libros deja a muchos alumnos sin poder estudiar adecuadamente. Se ha despedido en los últimos años en Madrid a más de 6.000 docentes que acumulaban años de una experiencia que ahora se está perdiendo; esos despidos están llevando a la miseria a muchas familias, engrosando las dramáticas cifras de paro de nuestro país. Se aumenta la ratio de alumno por aula, se aumenta la carga lectiva del profesorado, se deja de atender a los alumnos con necesidades educativas especiales y de compensatoria,… Y así un largo etcétera de recortes. Al mismo tiempo que se les regala más de 90 millones de euros en forma de desgravaciones a las familias más ricas de Madrid, las que llevan a sus hijos a la escuela privada.

Lo que está haciendo la Comunidad es aumentar la riqueza y los recursos de los poderosos desposeyendo a los más débiles. Y todo con una clara carga ideológica, que los hijos de las élites sigan dirigiendo el país, para lo cual deben de disponer de una gran masa de trabajadores poco cualificados y con escasa formación y capacidad de análisis para impedir y evitar la pérdida de sus privilegios ancestrales aumentando sus ganancias económicas. Y todo, con un control cada vez mayor de la Iglesia Católica.

Y el colofón lo marca la nueva reforma educativa. Innecesaria, injusta, retrógrada que promueven Wert, la Patronal de la Educación, la Iglesia Católica, la Banca, los empresarios,… La famosa LOMCE que se ha hecho sin contar con la Comunidad Educativa que el 9 de mayo saldrá a decir que NO. Una Ley cargada de ideología neoliberal que no responde a las necesidades de nuestro sistema educativo ni de nuestra sociedad, que debería contar con otro modelo para salir de esta crisis, distinto a este modelo capitalista, construyendo una sociedad y un mundo mejor y diferente. Es una Ley que hace retroceder la Educación a la época franquista dividiendo a los alumnos en dos grupos, los que tendrán una formación académica y los de la FP con escasa formación, poniendo además la FP en manos de la empresa, que dispondrá de abundante y barata mano de obra sin derechos. Pretende privatizar toda la Escuela Pública y hacerla desaparecer como elemento vertebrador que es de toda sociedad democrática, convirtiéndola en subsidiaria y de peor calidad, una educación asistencial para pobres con otra red privada para las élites dirigentes. Pretende legalizar la segregación y la exclusión y pretende acabar con la equidad. Además, es antidemocrática al eliminar la participación de la Comunidad Escolar en la gestión de los centros, dando un poder excesivo a directores que nombrará la administración. En fin, es una reforma que no sólo no nos sacará de la crisis, sino que nos hundirá todavía más en ella con una sociedad más injusta.

Pero no sólo atacan la Enseñanza no Universitaria. Sus ansias privatizadoras, su carga ideológica también supone un ataque a la Universidad. Las grandes corporaciones empresariales, los bancos, los especuladores: quienes provocaron la crisis también han fijado sus ansias de beneficio en la Universidad Pública. Las conclusiones del informe de “sabios” nombrados por el ministro Wert, no pueden ser más reveladoras de lo que le espera a la Universidad, de lo que el PP está dispuesto a legislar para cambiar de raíz la Universidad Pública que conocemos: mayor control de la actividad de las Universidades por parte del capital privado, ausencia de democracia en la elección de los órganos de gobierno, desregulación de las condiciones laborales, incremento de las tasas y disminución de la becas para los estudiantes.

La racionalización del gasto según Wert y los gobiernos del PP en las comunidades autónomas han asfixiado a las universidades públicas con una clara estrategia año tras año y ahora se pone a los rectores a hacer el trabajo sucio de desmantelar las plantillas, atacar el empleo y, de paso, romper el diálogo y cargar con la responsabilidad del conflicto a empleados y sindicatos. El presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González y Lucía Figar muestran una actitud despreocupada que demuestra la falta de respeto por los servicios de la Universidad, el profundo desconocimiento de su funcionamiento y el desprecio por el mantenimiento del empleo y por los trabajadores y trabajadoras públicos, que están llevando al Gobierno del señor González a destruir los servicios esenciales y universales de nuestra comunidad para dar paso al negocio como garantía de control de los servicios públicos.

Quieren una Universidad elitista y segregadora, al servicio exclusivo del rendimiento económico y cada vez más precaria en recursos y servicios. Quieren reducir al mínimo la financiación pública, dando lugar a Universidades de primera y de segunda, según su capacidad para captar financiación externa. Quieren acabar con la educación superior como derecho y condicionar el acceso a la misma a la capacidad económica de las familias. Quieren incrementos permanentes de los precios públicos y recortes en la política de becas para endeudar a los hijos de la clase obrera o enviarles a la emigración. Quieren una Universidad no democrática, excluyente y despojada de uno de sus pilares básicos: la autonomía universitaria. Quieren reducir a la mínima expresión la investigación y el desarrollo en la Universidad Pública. Quieren desregularizar el acceso a la función docente, olvidando los principios de igualdad, mérito y capacidad y permitiendo la contratación directa. Quieren gestionar sus recursos humanos y materiales buscando sólo el rendimiento económico y olvidando la dimensión social de la institución.

Quieren: pero no podrán: El PCM apuesta por la defensa de una Escuela y una Universidad Públicas para todos y todas, que como el resto de los servicios y de la sociedad madrileña, pueden salir de la crisis por un camino social y democrático, por el de la movilización y el rechazo a las políticas antisociales del PP.

Por eso desde el PCM llamamos a toda la ciudadanía a secundar la huelga y a salir a las calles a manifestarse contra la política educativa de este gobierno.

Manifiesto del PCM en apoyo a la huelga del 9 de mayo