[Estudia obrero, aprende, libérate de tu impotencia:
estás llamado a ser un dirigente]

Bertolt Brecht

Las muletas

Durante siete años no pude dar un paso.
Cuando fui al gran médico,
me preguntó: “¿Por qué llevas muletas?”.
Y yo le dije: “Porque estoy tullido”.

“No es extraño”, me dijo.
“Prueba a caminar. Son esos trastos
los que te impiden andar.
¡Anda, atrévete, arrástrate a cuatro patas!”.

Riendo como un monstruo,
me quitó mis hermosas muletas,
las rompió en mis espaldas y, sin dejar de reír,
las arrojó al fuego.

Ahora estoy curado. Ando.
Me curó una carcajada.
Tan sólo a veces, cuando veo palos,
camino algo peor por unas horas.
(1926)

 
Loa de la dialéctica

Con paso firme se pasea hoy la injusticia.
Los opresores se disponen a dominar otros diez mil años más.
La violencia garantiza: “Todo seguirá igual”.
No se oye otra voz que la de los dominadores,
y en el mercado grita la explotación: “Ahora es cuando empiezo”.
Y entre los oprimidos, muchos dicen ahora:
“Jamás se logrará lo que queremos”.

Quien aún esté vivo no diga “jamás”.
Lo firme no es firme.
Todo no seguirá igual.
Cuando hayan hablado los que dominan,
hablarán los dominados.
¿Quién puede atreverse a decir “jamás”?
¿De quién depende que siga la opresión? De nosotros.
¿De quién que se acabe? De nosotros también.
¡Que se levante aquél que está abatido!
¡Aquél que está perdido, que combata!
¿Quién podrá contener al que conoce su condición?
Pues los vencidos de hoy son los vencedores de mañana
y el jamás se convierte en hoy mismo.
(1932)

 
Loa del estudio

¡Estudia lo elemental! Para aquéllos
cuya hora ha llegado,
no es nunca demasiado tarde.
¡Estudia lo básico! No basta, pero
estúdialo. ¡No te canses!
¡Empieza! ¡Tú tienes que saberlo todo!
Estás llamado a ser un dirigente.

¡Estudia, hombre en el asilo!
¡Estudia, hombre en la cárcel!
¡Estudia, mujer en la cocina!
¡Estudia, sexagenario!
Estás llamado a ser un dirigente.

¡Asiste a la escuela, desamparado!
¡Persigue el saber, muerto de frío!
¡Empuña el libro, hambriento! ¡Es un arma!
Estás llamado a ser un dirigente.

¡No temas preguntar, compañero!
¡No te dejes convencer!
¡Compruébalo tú mismo!
Lo que no sabes por ti,
no lo sabes.
Repasa la cuenta:
tú tienes que pagarla.
Apunta con tu dedo a cada cosa
y pregunta: “Y esto, ¿de qué?”
Estás llamado a ser un dirigente.
(1933)

 
Preguntas de un obrero que lee

Tebas, la de las Siete Puertas, ¿quién la construyó?
En los libros figuran los nombres de los reyes.
¿Arrastraron los reyes los grandes bloques de piedra?
Y Babilonia, destruida tantas veces,
¿quién la volvió a construir otras tantas? ¿En qué casas
de la dorada Lima vivían los obreros que la construyeron?
La noche en que fue terminada la Muralla china,
¿adónde fueron los albañiles? Roma la Grande
está llena de arcos de triunfo. ¿Quién los erigió? ¿Sobre quiénes
triunfaron los Césares? Bizancio, tan cantada,
¿tenía sólo palacios para sus habitantes? Hasta en la fabulosa Atlántida,
la noche en que el mar se la tragaba, los habitantes clamaban
pidiendo ayuda a sus esclavos.

El joven Alejandro conquistó la India.
¿Él sólo?
César venció a los galos.
¿No llevaba consigo siquiera un cocinero?
Felipe de España lloró al hundirse su flota.
¿No lloró nadie más?
Federico II ganó la Guerra de los Siete Años.
¿Quién la ganó, además?

Una victoria en cada página.
¿Quién cocinaba los banquetes de la victoria?
Un gran hombre cada diez años.
¿Quién pagó sus gastos?

Tantas historias,
tantas preguntas.
(1934)

 
1940

Mi hijo pequeño me pregunta: ¿Tengo que aprender matemáticas?
¿Para qué?, quisiera contestarle. De que dos pedazos de pan son más que uno
ya te darás cuenta.

Mi hijo pequeño me pregunta: ¿Tengo que aprender francés?
¿Para qué?, quisiera contestarle. Esa nación se hunde.
Señálate la boca y la tripa con la mano,
que ya te entenderán.

Mi hijo pequeño me pregunta: ¿Tengo que aprender historia?
¿Para qué?, quisiera contestarle. Aprende a esconder la cabeza en la tierra
y acaso te salves.

¡Sí, aprende matemáticas, le digo,
aprende francés, aprende historia!

 

[Versión (ligeramente cambiada en algún poema) de Jesús López Pacheco sobre la traducción directa del alemán de Vicente Romano. Los textos están en: Bertolt Brecht, Poemas y canciones, Madrid, Alianza Editorial, 1968]

Bertolt Brecht, [Estudia obrero, aprende, libérate de tu impotencia: estás llamado a ser un dirigente]

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DE LAS “CRÓNICAS DE L’ORDINE NUOVO

 Antonio Gramsci

XXI

[La escuela de cultura y propaganda.

Estudiar seriamente: conocimiento es sinónimo de fuerza]

L’Ordine Nuovo, I, 31, 27 diciembre 1919

La [revista] Avanguardia ha reproducido el programa de nuestra escuela de cultura y propaganda, dándole una publicidad nacional. En fin, incluso antes nos habían llegado cartas de compañeros, especialmente de jóvenes y de obreros, quienes desde ciudades y pueblos alejados de Turín se dirigían a nosotros para pedir informaciones y explicaciones sobre nuestros propósitos y sobre el modo como teníamos pensado trabajar para llevarlos a efecto. Jóvenes y obreros: las dos fuerzas con las que puede contar completamente el movimiento revolucionario, las reservas del socialismo, las tropas de las que están a punto de surgir los núcleos de gente enérgica, fuerte, dueña de sí misma, capaz de concretar la propia voluntad en una norma directriz de todo el conjunto social, capaz de dominar el mundo. No carece de significado que sea a nuestros jóvenes y a los obreros a quienes hoy anima mayor y mejor voluntad de saber. Conocimiento es, en el momento actual, sinónimo de fuerza.

Sobre todo, quienes viven lejos de Turín nos invitan a hallar el modo para hacerles posible seguir el curso de nuestra escuela, publicando por entregas los resúmenes de las lecciones y los informes de las discusiones, y difundiéndolos fuera de Turín. Así, un joven compañero de Ferrara nos escribe que “experimenta un vivísimo dolor por no poder asistir a las lecciones” y nos pide que le enviemos “copia de todos los textos que la escuela crea oportuno distribuir a los alumnos, con la lista de los libros indicados para profundizar el estudio de las cuestiones examinadas, etc.”. Y otros muchos compañeros nos hacen la misma petición. Nosotros sentimos la obligación moral de satisfacerlos, y lo haremos del modo más simple, sirviéndonos de nuestro periódico.

Desde el principio, nuestra intención ha sido que quedasen trazas del trabajo cumplido en la escuela y ese propósito se ha reforzado en nosotros después de haber visto que los primeros resultados superaban de lejos nuestras expectativas. La mayor parte de los alumnos, al poner por escrito el resumen de las lecciones, ha demostrado que quería trabajar seriamente. Los escritos han sido leídos y discutidos, y no pocos entre ellos son notables por la precisión de pensamiento y de expresión. Lo mismo hay que decir de las exposiciones orales de las cuestiones singulares, de los esquemas de conferencias de progaganda, y de lo demás. Todo este material lo hemos ido recogiendo y conservando con cuidado, y lo iremos publicando junto con los resúmenes esquemáticos de los conceptos expuestos en las lecciones teóricas. Para todas las lecciones daremos, así, un informe completo de todo el trabajo hecho en común. Para los alumnos, será una guía para su estudio y la mejor señal para revisar y abrazar sintéticamente el camino recorrido; para los que viven lejos, será una prueba, un signo de cuanto se ha podido hacer aquí, un estímulo a la emulación.

[Recogido en L’Ordine Nuovo 1919-1920, Turín, Giulio Einaudi, 1972, 467-468; La formazione dell’uomo. Scritti di pedagogia, ed. de Giovanni Urbani, Roma, Riuniti, 1967, 121-122; y L’Ordine Nuovo (1919-1920), ed. de Valentino Gerratana y Antonio A. Santucci, Turín, Giulio Einaudi, 1987] [Traducido por Salustiano Martín]

Antonio Gramsci, [La escuela de cultura y propaganda. Estudiar seriamente: conocimiento es sinónimo de fuerza]